La Directiva 2000/60/CEE del Parlamento Europeo y del Consejo del 23 de octubre de 2000, conocida como directiva Marco del Agua [DMA], entró en vigor tras su publicación en el Diario Oficial de las Comunidades Europeas del 22 de diciembre de 2000. Esta directiva establece un marco común de actuación en el ámbito de la política de aguas para todos los estados miembros.
El objeto de la DMA es la protección conjunta de las aguas superficiales continentales, las aguas de transición, las aguas costeras y las aguas subterráneas. Este enfoque conjunto hace que ésta sea probablemente la directiva más ambiciosa y compleja de todas las directivas europeas relacionadas con el medio ambiente. Al mismo tiempo supone un reto importante para los países miembros ya que deben coordinarse e intercambiar información como paso previo para poder cumplir los objetivos establecidos por la DMA, los cuales se encuentran detallados en un exigente calendario. Estos objetivos son sumamente ambiciosos ya que se pretende que todas las masas de agua se encuentren en “buen estado” en el año 2015.
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