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Parámetros biológicos: Peces

Peces en estuario

Durante las campañas de muestreo realizadas hasta el momento se han empleado tres tipos de artes con el fin de adaptar las metodologías a las características espaciales de los estuarios a monitorizar y al mismo tiempo buscar la convergencia con los métodos de muestreo del resto de países miembros de la NEA11. En todo caso se ha seguido lo dispuesto en la norma EN 14962:2006. El epígrafe 6.2.7 "fyke and traps nets" de dicha norma hace referencia a los diferentes tipos de nasas empleados en los muestreos, que se detallan a continuación:

  • Nasas de copo doble y lienzo director de 10 metros que comenzaron a utilizarse durante el muestreo de primavera de 2008 por ser similares a las más usadas por el resto de grupos de la NEA 11. Anteriormente las nasas empleadas eran similares pero de unas dimensiones más pequeñas.

Esquema de las nasas empleadas con la longitud aproximada y su luz de malla.

Nasas dobles grandes en Navia 2008.

  • Nasas individuales de copo grande. Lienzos de 25 metros colocados a 45º respecto a la boca de la nasa, que estará orientada hacia el mar. El principal objetivo perseguido con la utilización de esta gran nasa es la de maximizar la capturabilidad y detectabilidad de especies piscícolas de forma que los datos contribuyan más eficazmente en la determinación de condiciones de referencia.

Nasa idividual de copo grande, Villaviciosa noviembre de 2008.

En cada punto de muestreo se colocan dos nasas de copo doble y una nasa individual de copo grande. Las artes de pesca permanecen en el agua durante un periodo aproximado de 12 horas, son colocadas al anochecer en bajamar y se retiran en la bajamar de la mañana siguiente. La realización nocturna de los muestreos tiene por objeto dificultar la detectabilidad de las redes por parte de los peces.

Las nasas se fijan al fondo del estuario mediante varas de hierro que actúan de sujeción y mantienen la boca de los copos abiertos. En ambos casos, las redes se colocan paralelas a la orilla del estuario, lo cual evita en gran medida que las nasas se puedan volcar o sean arrastradas por la corriente. En el caso de la nasa individual, para aumentar su peso y disminuir el riesgo de pérdida por el efecto de la corriente se colocan cuatro muertos en las alas. Las artes se balizan mediante boyas y carteles para hacerlas más visibles y evitar choques accidentales.

Desde el 2008, con el fin de aumentar la detectabilidad de otras especies y de individuos juveniles se ha venido usando una red de cerco de playa cuyas generalidades se pueden consultar en el epígrafe 6.2.3.2 de la norma EN 14962:2006. Ante la dificultad de encontrar lugares adecuados para la utilización de la red, esta se ha usado hasta el momento sólo en dos estuarios: Nalón y Villaviciosa si bien en el futuro se planea su implantación definitiva en todos los estuarios dados sus buenos resultados. El cerco de playa se lanza partiendo desde la orilla con una embarcación y realizando un recorrido en parábola hasta tocar de nuevo la orilla, de forma que una porción de agua queda cercada por la red. Una vez en tierra se cobra paulatinamente el cabo de la red hasta sacarla por completo del agua. Las capturas quedan retenidas en la parte central del cerco, desde donde son trasladadas a cubetas con agua para su identificación, medición y conteo. En cada estuario se realizan tres réplicas válidas.

Red de cerco de playa emleada en Nalón, otoño de 2009.

En cada muestreo se colocaron, siempre que fue posible, dos nasas dobles y una nasa individual de copo grande además de la red de playa en los estuarios de Nalón y Villaviciosa.

El índice utilizado para la valoración del estado es una adaptación del propuesto por el Reino Unido: Transitional Fish Classification Index (TFCI) (Coates et al., 2007). Inicialmente se barajó también la posibilidad de emplear la herramienta elaborada y utilizada en la comunidad vecina del País Vasco por AZTI pero esta finalmente fue descartada, entre otras razones, por usar crustáceos elemento que carece de sentido considerar si estamos valorando la fauna ictiológica. Además esta métrica requiere del uso de redes de arrastre como técnica de muestreo. Aunque inicialmente se probó, este arte se ha descartado por la dificutad de aplicación en nuestros estarios y los malos resultados obtenidos.

El TFCI se basa en el cálculo de los valores de 10 métricas que se pueden agrupar en cuatro grupos dependiendo de las variables de las poblaciones piscícolas a las que prestan atención. De las 10 métricas originales, se ha eliminado temporalemnte (hasta completar una serie de datos suficientemente amplia) la denominada Abundancia relativa de especies. Según los técnicos de la Environment Agency, quienes han desarrollado el índice utilizado (Coates et al, 2007), es necesario disponer de series que abarquen al menos 5 campañas y estiman que la robustez estadística de la métrica quedará establecida en un periodo de muestreos superior. La composición final del índice queda reflejada en la tabla siguiente:

Categorías de las métricas propuestas por el Reino Unido para peces en aguas transicionales según el tipo de variable que analizan
Diversidad y Composición de EspeciesRiqueza de especies
Especies indicadoras
Abundancia de EspeciesNº de taxones que aportan el 90% de la abundancia
Efecto ViveroNº de taxones residentes en el estuario
Nº de taxones marinos dependientes del estuario
Estructura TróficaGrupos funcionales detectados
Composición trófica (macrobentívoros)
Composición trófica (piscívoros)
Grupos tróficos detectados

Las métricas propuestas en este índice son cualitativas y se basan en unas condiciones de referencia que se establecen en virtud de criterios elaborados por especialistas de diversas ramas de la ictiología y la ecología (Elliot & Dewally, 1995; Harrison & Whitfield, 2004).

Elliott, M.y F.Dewailly (1995). The structure and components of European estuarine fish assemblages. Netherlands Journal of Aquatic Ecology 29(3-4) 397-417.

Harrison, T. D. y A. K. Whitfield (2004). A multi-metric fish index to assess the environmental condition of estuaries. Journal of Fish Biology 65, 683–710